Archive for the ‘Alcoholismo’ Category

Factores que influyen en el inicio del consumo de alcohol u otras drogas

Lunes, octubre 1st, 2012

La adicción se desarrolla a partir de actos que en un primer momento son puntuales y esporádicos, pero que poco a poco se van tornando más importantes en la vida de la persona y acaban por convertirse en hábitos. Es a partir de ahí donde  se puede cruzar la línea de la adicción.

Aquellos  factores  que pueden influir  en que una persona se inicie en el uso / abuso de drogas y alcohol, se les denomina, factores de riesgo.

El concepto de “factores de riesgo” se refiere a un conjunto de variables biológicas, psicológicas y sociales que se dan antes de que se inicie el consumo de drogas y alcohol y que aumentan la probabilidad de que la persona se habitúe al consumo y pueda acabar teniendo problemas con dichas sustancias, desarrollando adicción.

Entre ellos, destacamos los factores de riesgo entorno a la propia sustancia, factores de riesgo individuales y factores de riesgo en torno a la familia.

Factores de riesgo en cuanto a la droga o alcohol

  • Efecto reforzante a corto plazo de la propia sustancia
  • Capacidad adictiva de la sustancia a nivel psicológico/biológico
  • Facilidad de disponer de dicha droga

Factores de riesgo individual o personal

  • Baja autoestima
  • Baja asertividad
  • Elevada búsqueda de sensaciones
  • Escasa tolerancia a la frustración
  • Elevada necesidad de aprobación social
  • Dificultad para el manejo de estados emocionales negativos
  • Insatisfacción con el empleo del tiempo libre
  • Falta de habilidades sociales
  • Impulsividad

Factores relacionados con el ambiente familiar

  • Estructura familiar disfuncional
  • Falta de cohesión familiar
  • Clima afectivo inadecuado
  • Permisividad, indiferencia hacia el consumo de drogas
  • Consumo de drogas por parte de familiares

Conocer los factores de riesgo de una enfermedad nos permite, por un lado,  indicar qué población tiene un mayor riesgo de desarrollarla, y por otro, poder determinar qué acciones en torno a la prevención e intervención son las más adecuadas.

Psicóloga CT Madrid – Marga Bestard

Mi hijo es alcohólico ¡no sé qué hacer!

Lunes, junio 4th, 2012

“Desde que nací mi principal objetivo fue vivir tranquila, encontrar la felicidad. La relación con mis padres tenía sus más y sus menos, pero salí adelante. Viví muchos miedos, inseguridades y envidias hasta que me enamoré. Nunca fui capaz de hablar con nadie de cómo me sentía, pero ya no hacía falta, no estaba sola. Desde ese momento me dediqué a mi pareja, lo único importante éramos los dos, los problemas parecían desaparecer a su lado, aunque esa felicidad no duró para siempre. Empecé a darme cuenta de que él cada vez estaba más distante, apenas hablábamos y cuando lo hacíamos era discutiendo, volvía a sentirme como en aquellos años de juventud en los que nada tenía sentido para mí, ¿sola otra vez?, necesitaba encontrar una nueva ilusión, busqué quedarme embarazada y nació mi niño. Me seguía sintiendo igual de sola al lado de mi pareja, pero mi hijo era ahora el centro de mi mundo, el que siempre estaría a mi lado. Los profesores me llamaban la atención sobre su comportamiento, a veces no se portaba todo lo bien que debía, pero yo siempre le quité importancia, intentaba que entendieran su situación, eran “cosas de críos”. A medida que fue creciendo, empezó a faltar a clase, dejó de estudiar, seguía con sus travesuras, varias veces tuve que ir a buscarle a comisaría, pero eran cosas de la juventud. Nunca mantuvo un trabajo más de 6 meses. Alguna vez noté que venía bebido a casa, incluso algún fin de semana desaparecía. El otro día mi mundo se derrumbó, me confesó que lleva años bebiendo y que hace tiempo que se ha dado cuenta de que no puede parar. Tiene un problema muy grave con el alcohol, ¡no sé qué hacer!”

Ante este tipo de situación la familia puede reaccionar de varias formas. A veces se produce un miedo paralizante que puede llegar a aplazar la decisión de buscar ayuda profesional. Se minimiza el problema tratando de convencerse de que “no es tan grave”, “es solo una etapa”, “se ha pasado un poco bebiendo pero pronto volverá a su vida normal”.

En otras ocasiones el descubrimiento del consumo se considera como una autentica tragedia, se culpabiliza miembro consumidor y rápidamente se le ingresa para “que me lo curen”.

Son dos ejemplos de actuación de la familia que no ayudan a resolver el problema.

El consumo abusivo de drogas se relaciona con dificultades de la vida cotidiana, situaciones que el adicto no sabe resolver y que le generan emociones que no es capaz de tolerar. El papel de la familia en el tratamiento es fundamental, ésta puede ayudar en la recuperación o suponer un gran hándicap para la persona que quiere recuperarse.

¿Qué deben hacer los familiares?

- Buscar la ayuda de profesionales con experiencia en adicciones.

- Implicarse de forma activa en la recuperación.

- Tener claro que sólo dejar de consumir, no significa que la persona ya esté recuperada. Es necesario otro tipo de cambio para no volver a ello cuando surjan nuevas dificultades.

- Revisar la parte de responsabilidad que tiene cada  uno, mirar hacia dentro en lugar de buscar culpables fuera. Es frecuente escuchar… “la culpa la tienen sus amigos”, “les por la sociedad en la que vivimos”. La conducta de los familiares puede haber influido o no en el origen del consumo abusivo, pero interviene claramente en su mantenimiento.

- Ser honestos y hablar claro. De las vivencias que han tenido a lo lardo del periodo de  consumo activo, de las sospechas que pueden tener sobre cómo se está comportando en recuperación, etc.

- El adicto es adulto y hay que tratarle como tal. Se le deben poner límites y dar las responsabilidades que le corresponden.

Mónica Domingo Martínez – Psicóloga CTMadrid

¿Por qué el alcohólico no quiere dejar de beber?

Martes, mayo 15th, 2012

Una de las principales dificultades que nos encontramos ante la enfermedad del alcoholismo es que la persona afectada no tenga un deseo firme de dejar de consumir.

Aunque existen muchos factores implicados, los principales motivos de esta postura, a pesar de tener continuas consecuencias y cada vez más graves, son por una parte, la no conciencia de enfermedad y por otra, el desconocimiento de lo que ésta representa en su vida.

Cuando el paciente tiene una verdadera conciencia de que tiene una enfermedad tiene más probabilidades de querer ponerse en manos de profesionales para iniciar un tratamiento.

Otra dificultad es la idea firme de que sin alcohol no va a poder funcionar, no va a poder afrontar sus problemas, a pesar de que el alcohol no le ha solucionado ninguno de ellos, sino todo lo contrario, ha sumado problemática a su vida y a los de su alrededor.

Otra realidad que nos encontramos, son personas alcohólicas que piensan no tener ya nada que ganar o perder en su vida, lo que refuerza la postura de no querer dejar de consumir; también por circunstancias personales de soledad en la que sus personas más allegadas ya no quieren hacerse cargo de la persona alcohólica, o por todo lo contrario, por actitudes permisivas de sus familiares que ayudan a perpetuar el consumo.

Por último, recordar que es una enfermedad crónica donde una de sus características principales es la conducta autodestructiva del alcohólico y sus muestras de indiferencia ante su futuro. De ahí que se dé una importancia fundamental a la conciencia de enfermedad, porque así será más fácil que surjan deseos de recuperación y una más fuerte adhesión al tratamiento.

Es en éste punto donde se concede especial importancia al trabajo con profesionales especializados en este ámbito y con la ayuda, como siempre, de los familiares más cercanos a la persona afectada.

Marga Bestard Albertí
Psicóloga CT Madrid

Conducta familiar ante el alcohol

Martes, agosto 23rd, 2011

Conducta familiar ante el alcoholEn numerosas ocasiones pedimos a nuestros hijos que tengan una actitud responsable ante el alcohol y las drogas cuando nosotros, como padres, no la tenemos.

Por eso, sería importante recordar una serie de pautas a seguir que pueden ayudar a que nuestros hijos no terminen desarrollando una adicción al alcohol y a las drogas.

1- La primera de ellas sería regular el consumo de alcohol delante de nuestros hijos: consumo moderado, responsable y respetuoso.

2- Evitar normalizar consumos y respetar la ley (no facilitar bebidas alcohólicas a menores de edad, etc.)

3- Reducir riesgos cuando se consume (comer algo cuando se bebe).

4- Reconocer que puede dañarte el consumo. Evitar argumentos de tipo “me hace falta”, “de algo hay que morir”, “no soy persona si no me lo tomo”,…

5- Evitar por completo consumos de alcohol y tabaco en situaciones de riesgo (cuando el consumo de alcohol pueda comportar algún tipo de peligro. Por ejemplo, conducción de vehículos.

6- No ofrecer alcohol a pequeños aunque se esté en una celebración.

7- Mantener el botiquín poco accesible, bien cerrado y al día.

8- Evitar la automedicación, trasmitiendo prudencia en el consumo de medicinas y respeto al criterio médico

José Luis Martínez – Coordinador CTMadrid

Diferencias de género en la enfermedad alcohólica

Jueves, marzo 10th, 2011

alcoholismo_en-_la_mujer.jpgEstudios epidemiológicos recientes señalan que el consumo de alcohol en la mujer ha aumentado en los últimos años, lo que puede hacer pensar que en un fututo próximo habrá mayor número de mujeres que padezca alcoholismo.

Un punto a destacar, es que su enfermedad presenta características diferenciales, cuyo conocimiento es importante para detectar e iniciar un tratamiento lo más precoz posible. Alguna de las diferencias encontradas según los estudios son que las mujeres inician el consumo de alcohol más tarde que los hombres, tienen más edad cuando el patrón de consumo es problemático, y consumen menos gramos de alcohol.

Además se presentan una serie de factores etiológicos adicionales que aumentan el riesgo de padecer alcoholismo, como un patrón de consumo excesivo de alcohol por parte de su pareja y la presencia de síntomas depresivos.

También hay que considerar que las consecuencias somáticas y familiares derivadas del uso de alcohol puedan tener más incidencia en el alcoholismo femenino que en el masculino. Por último, es preocupante la baja proporción de mujeres que acude a tratamiento.

Existen varias hipótesis de por qué ocurre este fenómeno, una sería la percepción socialmente negativa que siempre ha tenido el alcoholismo en la mujer, que provoca ocultación y negación o bien manifestándose a través de síntomas psicopatológicos como ansiedad y depresión, por lo que tiende a buscar otro tipo de recursos.

Otra hipótesis, no menos importante sería la escasa detección del alcoholismo por parte de salud mental, cuando se presenta asociado a otros síntomas ya dichos (ansiedad y depresión), y se considere secundario al trastorno psicopatológico.

Marga Bestard – Psicóloga CT Madrid

Diferencias entre un consumidor excesivo de alcohol y un alcohólico

Miércoles, febrero 2nd, 2011

alcoholismo.jpgEl consumidor excesivo  de alcohol y el alcohólico son diferentes. El primero, puede dejar de beber sin ayuda, cuando lo desee. El segundo no.  Además, el consumidor excesivo no presenta negación a la hora de reconocer su manera de beber. El alcohólico siempre se justificará e intentará dar una razón convincente para que entendamos por qué bebe.

Además, en el consumidor excesivo no existe un desequilibrio químico  en su cerebro antes de la ingesta de alcohol ni manifiesta autoengaño. El alcohólico siempre cree que puede controlar su consumo de alcohol aunque la evidencia esté demostrando que no es así. Intentará hacer  repetidos esfuerzos para demostrar que puede controlar, pero ese control nunca llegará.

Un consumidor excesivo puede predecir  de que manera va a beber y en qué cantidad. Eso nunca ocurre en el alcohólico. El alcohólico rompe rápidamente el compromiso y se ve superado por la bebida aún cuando ha hecho propósitos de control. 

El alcohólico no puede estar tiempo sin consumir puesto que experimentará síndrome de abstinencia o de retirada. El consumidor excesivo nunca sufrirá este síndrome y nunca tendrá deseos imperativos de ingerir alcohol cuando deja de beber, como ocurre en el alcohólico.

Si algo caracteriza al alcohólico es su ingesta de alcohol en momentos inoportunos. La bebida le domina y no tiene control de su uso. Un consumidor excesivo, a pesar de que el alcohol pueda estar  causando problemas en su vida, SIEMPRE mantiene la promesa con respecto a la cantidad que va beber. Si se compromete a beber un trago, solo beberá ese trago. Un alcohólico nunca podrá mantener su promesa sobre la cantidad que va a beber.

 José Luis Martínez - Coordinador CTMadrid

Alcoholismo y terapia de grupo

Lunes, enero 3rd, 2011

Para alguien con problemas de adicción, se recomienda el ingreso en un Programa de Tratamiento para iniciar un proceso de recuperación. Las clínicas que trabajan con un programa basado en el modelo Minnesota se basan en la conceptualización de la adicción como enfermedad que no se cura pero se puede detener.

A partir de este planteamiento, se trata la adicción como un desorden primario e implica que la abstención del consumo de sustancias es la meta inicial del tratamiento. Dicho de otra manera, mientras la persona consume sustancias, no se puede beneficiar de la terapia, ya sea en una clínica, en el consultorio, en un proceso psicoterapéutico individual o de grupo, a corto y a largo plazo.
Esta postura para el tratamiento del adicto encuentra aspectos comunes con la filosofía de Alcohólicos Anónimos (AA). Se ha tardado en pasar de la teoría a la práctica en algunos ámbitos, tanto en los grupos de AA, como entre los clínicos.

Es amplia la literatura que recomienda la complementariedad entre la filosofía de AA y aspectos de la teoría psicodinámica para la terapia de grupo con adictos.Actualmente, depresión, ansiedad y trastornos de carácter se consideran en primer lugar síntomas y no necesariamente causa de la adicción.

Se ha observado que cuando las personas se abstienen del uso de sustancias, los síntomas psicológicos y emocionales pueden desaparecer o disminuir considerablemente. Desde la práctica clínica, la abstinencia es considerada condición necesaria, ya sea para que desaparezcan los síntomas o para iniciar y continuar con un proceso terapéutico.

José Luis Martínez Hernández – Coordinador CTMadrid

Implicaciones de la función cognitiva en el tratamiento del alcoholismo

Lunes, junio 28th, 2010

Un gran número de alcohólicos, concretamente del 50 al 70% muestran déficit neuropsicológicos de leves a moderados a consecuencia de la alta neurotoxicidad del alcohol y de la vulnerabilidad del individuo a esos efectos. Los déficit neuropsicológicos encontrados se refieren fundamentalmente a las siguientes funciones: habilidades perceptivo motoras y visoespaciales, memoria y aprendizaje, velocidad de procesamiento de la información, atención y la función ejecutiva que englobaría, a su vez, la capacidad de planificación, la solución de problemas, la inhibición y la abstracción.

Se ha observado en numerosos estudios que dichos déficit se recuperan en el tiempo mediante una estricta abstinencia. Parece que el rendimiento en dichas funciones disminuye durante el primer mes de abstinencia debido principalmente a la sintomatología del síndrome abstinencia, pero una vez  superado dicho síndrome hay una recuperación progresiva de la función cognitiva siempre y cuando perdure la ausencia de consumo.

En esta progresión en la recuperación neuropsicológica en el paciente alcohólico, hay determinadas funciones que se recuperan antes y otras que comienzan a  mostrar mejoría más adelante. Dentro de estas funciones más tardías en la recuperación se encuentra la función ejecutiva o las funciones que se encuentran localizadas en la parte más frontal del encéfalo.

Dentro del funcionamiento ejecutivo se encuentra como hemos comentado anteriormente, la capacidad de planificación, la inhibición conductual y el razonamiento abstracto. Estas funciones son fundamentales a la hora de asegurar un cierto éxito en los tratamientos de deshabituación utilizados en el alcoholismo crónico. Por  ejemplo un paciente con déficit en su capacidad de planificación puede exponerse con una mayor facilidad ante situaciones de riesgo y está comprobado que si este paciente presenta daños en lo referente a la inhibición conductual le resultará más costoso, ante situaciones de riesgo, inhibir el impulso de beber. Por otra parte dentro un programa de tratamiento es fundamental que el paciente disponga de una adecuada capacidad de razonamiento y abstracción de los distintos conceptos que se le vayan presentando durante el programa, al igual que una aceptable capacidad para interiorizar dichos conceptos.  

Por esto, es fundamental que se tenga en cuanta el nivel de deterioro cognitivo que presenta un paciente alcohólico que va a seguir un tratamiento de deshabituación y así poder adaptar dicho programa a los niveles de recuperación de las funciones cognitivas deterioradas. Dentro de estas adaptaciones se podría destacar la inclusión de rehabilitación cognitiva en este tipo de programas. Incluso en pacientes altamente deteriorados comenzar basando el tratamiento en medidas únicamente conductuales para asegurar la abstinencia del paciente para posteriormente y coincidiendo con la recuperación de las distintas funciones ejecutivas, ir pasando a un tratamientos más de tipo psicológico-introspectivo, donde se de más prioridad al abordaje de conceptos abstractos como son los distintas problemas emocionales que afectan a este tipo de pacientes.

 

José Luis Martínez Hernández

Coordinador Programa Tratamiento

¿Qué es el alcoholismo?

Lunes, junio 21st, 2010

El alcoholismo, también conocido como “síndrome de dependencia al alcohol,” es una enfermedad que se caracteriza por los siguientes elementos:

 

 - Deseo insaciable: el deseo o necesidad fuerte y compulsiva de beber alcohol.

 

- Pérdida de control: la inhabilidad frecuente de parar de beber alcohol una vez la persona ha comenzado.

 

- Dependencia física: la manifestación de síntomas después de abstinencia tales como vómitos, sudor, temblores, y ansiedad cuando se deja de beber después de un período de consumo de alcohol en grandes cantidades. Estos síntomas son usualmente aliviados cuando se vuelve a beber alcohol o se toma alguna otra droga sedante.

 

- Tolerancia: la necesidad de aumentar la cantidad de alcohol ingerida para sentirse drogado o intoxicado.

 

El alcoholismo es un problema que tiene poco que ver con el tipo de alcohol que se consume, cuánto tiempo se ha estado bebiendo, o la cantidad exacta de alcohol que se consume. Sin embargo, el alcoholismo tiene mucho que ver con la necesidad incontrolable de beber y con lo que sucede en la vida de la persona cuando bebe.

 

Esta definición de alcoholismo nos ayuda a entender porque para la mayoría de los alcohólicos un “poco de fuerza de voluntad” no es suficiente para dejar de beber.

 

El alcohólico o la alcohólica se encuentran frecuentemente bajo el control de un deseo poderoso o necesidad de ingerir alcohol, una necesidad que puede sentirse tan fuerte como la necesidad de agua o comida. A pesar de que algunas personas se pueden recuperar sin ayuda, la mayoría de las personas alcohólicas necesitan ayuda externa para recuperarse de esta enfermedad. Con ayuda, apoyo y tratamiento, muchas personas son capaces de dejar de beber y de rehacer sus vidas.

 

Muchas personas se preguntan: ¿Por qué algunas personas pueden beber alcohol sin problemas, mientras que otras son totalmente incapaces de controlar sus hábitos de beber alcohol? Investigaciones recientes han demostrado que para muchas personas la vulnerabilidad al alcoholismo es heredada. Sin embargo, es importante reconocer que los factores en el ambiente de la persona tales como las influencias de los compañeros y la disponibilidad de alcohol influyen significativamente. Ambos factores, los heredados y los del ambiente, son llamados “factores de riesgo.” A pesar de estos factores, el riesgo no determina el destino. El hecho de que el alcoholismo tiende a ser común en algunas familias no significa que el hijo o la hija de un padre o una madre a alcohólica automáticamente desarrollarán alcoholismo.

 

José Luis Martínez Hernández

Coordinador Programa Tratamiento

 

 

Alcoholismo: ¿Vicio o Enfermedad?

Martes, mayo 18th, 2010

 El Problema del alcohol acosa al hombre desde el momento en que éste lo descubrió como paliativo para los dolores de del cuerpo y del alma. Comparativamente, es sólo en época relativamente reciente que la ciencia comienza a interesarse verdaderamente en estudiar este problema con mayor profundidad. Esto se ha debido, principalmente, a que el alcoholismo ha sido, de todas las adicciones, la que mayor numero de víctimas se ah cobrado. Es, además, la enfermedad más costosa a nivel mundial.

Anteriormente, el esfuerzo por erradicar el abuso del alcohol se había limitado a tratar de controlar o limitar la producción de esta sustancia, así como también, a controlar y penalizar a la persona intoxicada. Finalmente, y tras años de experimentación y estudio, en 1956 se consideró al alcoholismo “una enfermedad” (OMS).

No fue fácil ni para profesionales en el ámbito médico ni para el público en general, aceptar esta realidad. La mayoría de las personas consideraban que esta sería la excusa perfecta para justificar el hecho de que la persona siguiera bebiendo cada vez más. Por ello, se rechazó de inmediato la idea de que el alcoholismo pudiera ser una enfermedad. No obstante, hubo otros que vieron en esta  definición una nueva vía de posibilidades…

De esta forma, surgieron una serie de modelos para el tratamiento del alcoholismo que dejaban de considerar el hecho como un vicio o una falta o flojedad de carácter para abordarlo como lo que realmente es, una enfermedad.

Así, comenzaron procesos de investigación en los que el objetivo era determinar cuáles eran las características concretas de esta enfermedad. Determinando las características sería más sencillo poder establecer un tratamiento adecuado.

En el desarrollo de los diferentes estudios se pusieron de manifiesto determinadas evidencias que venía a chocar, frontalmente, con las concepciones que hasta el momento, se tenían del alcoholismo.

El alcoholismo, considerado siempre como el problema principal de una persona, paso a ser un síntoma de un desajuste multifactorial en las diferentes esferas que componen la vida de una  persona. En la vida de esta persona, el alcohol funcionaba como un catalizador, una herramienta que permitía aliviar su malestar interno.

Consecuentemente, el objetivo principal de estos nuevos modelos de intervención en alcohólicos consistía en que la persona afectada tuviera, antes que nada, información y conciencia de la enfermedad que padecía. De ahí, podría plantearse el siguiente objetivo: cómo hacer que la persona se responsabilice de ella misma. Pero no solo en el ámbito de sus responsabilidades materiales o externas sino responsabilidad en el ámbito emocional o interno. Es, en este punto, donde radica el origen del alcoholismo. No sería aventurado definir al alcohólico como un analfabeto emocional. La incapacidad para que la persona pueda indentificar, en un primer momento, y aceptar con posterioridad, las emociones y sentimientos que experimenta en cada momento de su vida es la base, sin olvidar componentes bio-psico-sociales que también confluyen, de la aparición de la enfermedad.

Hay una frase que explica perfectamente el cambio de percepción que los nuevos modelos incorporan: “Una persona no se hace alcohólica por que consuma alcohol; consume alcohol por que es alcohólica…”

De esta forma, la condición de alcohólico no la determina el consumo de la sustancia, sino otra serie de factores que hacen que una persona llegue a abusar del alcohol para intentar dar respuesta a situaciones y acontecimientos en su vida que de manera natural, no alcanza a solucionar.

Sería como decir que se puede ser alcohólico sin beber. Y como se entiende esto?. Sencillo. El alcoholismo es una forma de afrontar la vida y el alcohol es lo que el alcohólico utiliza, en su creencia, como ayuda para poder afrontarla.

Hoy por hoy, cualquier programa de tratamiento para alcohólicos o cualquier modelo de intervención terapéutica que no considere que el alcoholismo sea una enfermedad, está condenado al fracaso.

Casualmente, los modelos de tratamiento a nivel mundial que mas efectividad están demostrando son aquellos que, además de considerar al alcohólico como un enfermo desde el aspecto físico también consideran al alcohólico como un enfermo desde el aspecto emocional.

El alcoholismo es una enfermad emocional. Una enfermedad del alma……

José Luis Martínez Hernández - Terapeuta en Adicciones