Confianza en uno mismo y adicción

Todos dudamos, todos tenemos miedo y todos nos sentimos en mayor o menor medida inseguros. En la mayoría de las ocasiones pensamos que esas inseguridades son exclusivas de nosotros y que el resto del mundo tiene la suficiente confianza en sí mismo como para no sentirlas, pero esto no es así. Las dudas, los miedos y la inseguridad son características normales del ser humano.

Ante las diferentes situaciones que afrontamos en nuestro día a día se producen en nuestro cuerpo múltiples cambios hormonales y metabólicos que mantienen la homeostasis fisiológica del mismo. Reacciones como aceleración cardiaca, sudores, boca seca, opresión en el estómago o en el pecho, son respuestas fisiológicas ante el estrés. Es cómo el cuerpo se manifiesta para intentar solucionar una situación de la mejor forma posible. Estas reacciones se quedan grabadas en nuestra memoria y reaparecen ante situaciones parecidas. Con el paso del tiempo el fenómeno se vuelve automático, reflejo e inconsciente. Cuando estos mecanismos  se producen de forma frecuente y son integrados por la persona como parte de su personalidad es cuando podemos hablar de falta de confianza en uno mismo.

¿Son los adictos diferentes en ese sentido? El adicto tiene los mismos miedos, las mismas dudas y la misma inseguridad que cualquiera. Una diferencia está en el pensamiento irracional de creer que todas esas emociones son tan grandes y temibles que no pueden ser resueltas con éxito. A nivel fisiológico, podemos encontrar un daño en el sistema de neurotransmisores  propio del cerebro adicto y potenciado por el consumo que  incrementa la dificultad a la hora de afrontar, con el estrés normal y con confianza,  las vivencias diarias de la persona que padece de adicción.

Cuando la persona en recuperación lleva meses en abstinencia y es responsable y honesto en los cambios que dicha recuperación conlleva, puede recoger los frutos de un trabajo duro y reforzar su confianza. Su esquema de pensamiento y creencias se modifican y es posible empezar a pensar  que algo sí se puede hacer por conseguir sus objetivos y aunque el esfuerzo es grande cabe la posibilidad de que merezca la pena. El tiempo de abstinencia y la psicoterapia tanto de grupo como individual favorece la regeneración cerebral, proceso que también ayuda a mejorar la confianza en sí mismo del paciente adicto.

Mónica Domingo Martínez

Psicóloga CTMadrid

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