¿Por qué el alcohólico no quiere dejar de beber?

Una de las principales dificultades que nos encontramos ante la enfermedad del alcoholismo es que la persona afectada no tenga un deseo firme de dejar de consumir.

Aunque existen muchos factores implicados, los principales motivos de esta postura, a pesar de tener continuas consecuencias y cada vez más graves, son por una parte, la no conciencia de enfermedad y por otra, el desconocimiento de lo que ésta representa en su vida.

Cuando el paciente tiene una verdadera conciencia de que tiene una enfermedad tiene más probabilidades de querer ponerse en manos de profesionales para iniciar un tratamiento.

Otra dificultad es la idea firme de que sin alcohol no va a poder funcionar, no va a poder afrontar sus problemas, a pesar de que el alcohol no le ha solucionado ninguno de ellos, sino todo lo contrario, ha sumado problemática a su vida y a los de su alrededor.

Otra realidad que nos encontramos, son personas alcohólicas que piensan no tener ya nada que ganar o perder en su vida, lo que refuerza la postura de no querer dejar de consumir; también por circunstancias personales de soledad en la que sus personas más allegadas ya no quieren hacerse cargo de la persona alcohólica, o por todo lo contrario, por actitudes permisivas de sus familiares que ayudan a perpetuar el consumo.

Por último, recordar que es una enfermedad crónica donde una de sus características principales es la conducta autodestructiva del alcohólico y sus muestras de indiferencia ante su futuro. De ahí que se dé una importancia fundamental a la conciencia de enfermedad, porque así será más fácil que surjan deseos de recuperación y una más fuerte adhesión al tratamiento.

Es en éste punto donde se concede especial importancia al trabajo con profesionales especializados en este ámbito y con la ayuda, como siempre, de los familiares más cercanos a la persona afectada.

Marga Bestard Albertí
Psicóloga CT Madrid

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