El cuerpo como indicador emocional

cuerpo_emocional.jpgEl mundo actual, tanto para adictos como para no adictos, está más influido por la razón que por la emoción.  El estilo de vida de la sociedad occidental hace que permitirse expresar emociones se constituya en un “riesgo para la supervivencia” social y laboral de la persona, algo que nos hace “vulnerables”.  No obstante, ocultar  lo que se está sintiendo es un riesgo, un riesgo que acerca a la persona adicta a la recaída.

 Dedicamos horas y horas en los grupos terapéuticos a que el paciente sea capaz de verbalizar cómo se está sintiendo, cuáles son las emociones que le cuesta reconocer o que, muchas veces, intenta directamente ocultar a los demás y/o así mismo. Nuestro trabajo como expertos en adicciones consiste en movilizar y facilitar en el paciente el inicio de un proceso de aprendizaje en el cual esas emociones sean tratadas con normalidad y manejadas de forma sana.

 Una forma de reducir las resistencias del paciente a sentir esas emociones que muchas veces dan tanto “miedo” es a través del cuerpo. Cuerpo y emoción están directamente relacionados, si trabajamos a través de él  podemos eliminar barreras y favorecer  que el paciente identifique eso que siente de una forma más “sencilla”. En este sentido el empleo de herramientas como las que nos facilitan algunas de las corrientes humanistas dentro de la psicología pueden sernos de gran utilidad, herramientas de la psicología bioenergética o del psicodrama, por ejemplo, las cuales incorporan el movimiento dentro del proceso terapéutico, pueden ser un recurso interesante para el trabajo en adicciones.

Mirémonos corporalmente para ayudarnos a reconocer cómo nos estamos sintiendo.

 Mónica Domingo Martínez - Psicóloga CTMadrid

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