Recuperarse de una adicción no sólo es posible sino que también puede ser una de las travesías más reveladoras que puedan emprender una persona.
Más allá de constituir una dura lucha, puede abrir la puerta a un modo de vida mucho más gratificante que jamás podría brindar ninguna droga: es la ocasión de conocer y reclamar aspectos de uno mismo, hace tiempo abandonados a cambio de la aprobación ajena, de recobrar un significado en la propia vida, de entablar relaciones más profundas, de y aprender a respetarse y honrarse a uno mismo, tal vez por primera vez.
Pero estar en recuperación requiera algo más que limitarse a no consumir cualquier droga. Significa, ante todo, cambiar el modo en que uno vive. Implica desmantelar el armazón de cómo se ve uno a sí mismo, qué cosas cree, cómo se cuida y cómo se relaciona con otros, para crear una estructura sana en su lugar.Al elegir la vía del consumo, el individuo tomó el camino que creyó más fácil y se apartó de otro que lo obligaba a luchar con los sentimientos y problemas que él deseaba eludir.
El primer objetivo de la persona en recuperación consiste en dejar de utilizar drogas, actividades o personas para anestesiar sus sentimientos.
Marga Bestard.Psicóloga CT Madrid
