Para alguien con problemas de adicción, se recomienda el ingreso en un Programa de Tratamiento para iniciar un proceso de recuperación. Las clínicas que trabajan con un programa basado en el modelo Minnesota se basan en la conceptualización de la adicción como enfermedad que no se cura pero se puede detener.
A partir de este planteamiento, se trata la adicción como un desorden primario e implica que la abstención del consumo de sustancias es la meta inicial del tratamiento. Dicho de otra manera, mientras la persona consume sustancias, no se puede beneficiar de la terapia, ya sea en una clínica, en el consultorio, en un proceso psicoterapéutico individual o de grupo, a corto y a largo plazo.
Esta postura para el tratamiento del adicto encuentra aspectos comunes con la filosofía de Alcohólicos Anónimos (AA). Se ha tardado en pasar de la teoría a la práctica en algunos ámbitos, tanto en los grupos de AA, como entre los clínicos.
Es amplia la literatura que recomienda la complementariedad entre la filosofía de AA y aspectos de la teoría psicodinámica para la terapia de grupo con adictos.Actualmente, depresión, ansiedad y trastornos de carácter se consideran en primer lugar síntomas y no necesariamente causa de la adicción.
Se ha observado que cuando las personas se abstienen del uso de sustancias, los síntomas psicológicos y emocionales pueden desaparecer o disminuir considerablemente. Desde la práctica clínica, la abstinencia es considerada condición necesaria, ya sea para que desaparezcan los síntomas o para iniciar y continuar con un proceso terapéutico.
José Luis Martínez Hernández – Coordinador CTMadrid